Cómo reconocer la inmadurez psicológica antes de que se convierta en un TLP

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La inmadurez psicológica es uno de los rasgos típicos en los enfermos con TLP.

Ya en la preadolescencia, entre los 12 y 14 años, podemos empezar a detectar la inmadurez psicológica.

No debemos olvidar que la adolescencia es una época de inmadurez en sí misma, en la que se van reorganizando los esquemas internos del joven en pos de una adaptación progresiva al ser adulto. Por ello, muchas muestras de inmadurez serán propias de cualquier adolescente. Pero en el adolescente con riesgo de inmadurez permanente,  la primera muestra  va a ser la intransigencia en la relación con los padres. Un exceso de demanda afectiva o bien lo contrario, un exceso de despegamiento, probablemente estén reflejando lo mismo: una incapacidad para ir estableciendo las distancias apropiadas con los padres en el momento en que está dejando de ser un niño.

El chico inmaduro transmitirá sensación de enfado y cierta contradicción. Por una parte parece rechazar con sequedad la influencia de los padres, pero, por otra, absorbe demasiado su atención y sus recursos. La relación con los hermanos se puede volver algo despegada y a veces hiriente.

Es probable también que empiecen a aparecer problemas en las relaciones con otras figuras de autoridad como los profesores. El chico inmaduro puede enfrentar a los padres con los profesores y utilizar un cierto victimismo. Así, los padres son a la vez injustos con él y aliados contra otros que le maltratan.

La inmadurez excesiva se empieza notar en una molesta mezcla de dependencia, enfado, actitudes intransigentes, envidias y apariencia de indiferencia.

En su acepción médica, la inmadurez significa una falta en el desarrollo. Por ello, la
inmadurez no es sólo una curiosidad o un matiz; es un problema. La inmadurez se
caracteriza por dos hechos principales:
– La capacidad para poder confiar en las otras personas está muy mermada.
– El sentimiento de ser una persona válida en sí mismo no se ha desarrollado.

De estas dos carencias fundamentales van a derivar los comportamientos característicos de los jóvenes inmaduros, que podemos resumir en el siguiente decálogo:

EL DECÁLOGO DE LA INMADUREZ PSICOLÓGICA

Pautas de reconocimiento dirigidas a las familias.

  1. Los jóvenes inmaduros establecerán  relaciones de mucha intensidad emocional con los padres y con el resto de la familia. Por el contrario, sus relaciones con amigos y compañeros tenderán a ser más distantes.
  2. La relación con la familia estará marcada por un recurso exagerado a la queja, a sentirse peor tratados, a mostrar insatisfacción y a tener episodios de ira.
  3. La inmadurez psicológica puede ser compatible con un buen rendimiento académico. El chico inmaduro precisa desesperadamente la atención de los padres, y ésta puede ser una buena forma de no perderla.
  4. El joven inmaduro se defiende a menudo con arrogancia, niega su malestar, odia pedir ayuda o dar lástima. EL joven inmaduro atribuye su malestar al trato injusto de los padres y exige que se le trate mejor.
  5. El joven inmaduro puede por tanto parecer independiente o desdeñoso, pero en realidad es profundamente dependiente del afecto y de la opinión de los padres. El inmaduro no ha desarrollado un sentimiento individual de validez, y por ello necesita que se le refuerce continuamente tratándole de una manera algo especial.
  6. El joven inmaduro puede tener aparentemente muchos amigos y muchas relaciones con el sexo opuesto. Pero lo más probable es que sean superficiales y que representen sólo una pose de liderazgo
  7. El joven inmaduro ha sido con frecuencia líder de su grupo durante un tiempo, generalmente los primeros años de la preadolescencia. Pero con el tiempo irá perdiendo amigos y sintiéndose aislado.
  8. El joven inmaduro tendrá dificultades para adaptarse a la vida del adulto, a ser una persona como los demás que lucha y compite por el afecto de los otros.
  9. El joven inmaduro necesitará a los otros de manera absoluta, incondicional. Cualquier negativa por parte del otro será tomada como una descalificación global de su valía.
  10. El joven inmaduro puede ser encantador, delicioso, imaginativo, colorista y divertido. Es la parte atractiva de poseer una afectividad infantil. Pero será incapaz de sobrevivir en un mundo de relaciones adultas.

 

¿SE PUEDE CURAR LA INMADUREZ?

Casi todo se puede aprender en la vida, y desde luego la maduración es una de estas cosas. Las personas inmaduras aprenden si las circunstancias le van forzando a ello. A diferencia de los trastornos mentales verdaderos, en los que la maduración queda congelada si no se ofrece tratamiento, en las personas inmaduras la maduración sí se produce si la necesidad obliga. Con ello estamos afirmando que el sujeto inmaduro es tal porque el entorno lo permite y consiente. Es decir, la inmadurez es un problema sistémico, del que es responsable el que la tiene y los que le rodean.

ALGUNAS PAUTAS PARA ENFRENTAR LA INMADUREZ

–           Dar cariño a cambio de nada. El inmaduro atribuye siempre el cariño a que ha hecho algo bueno, a que se lo merece.

–           Mostrar abiertamente los deseos propios, decir que no simplemente porque no me apetece. EL inmaduro tiende a pensar que el otro no tiene necesidades.

–           Mostrarnos impotentes y desmoralizados ante sus actitudes. Eso puede hacer que deje de vernos solo como una fuente de satisfacción.

–           Negociar los asuntos comunes, intentando llevar una cuenta de las veces que cede cada uno.

–           Cortar la comunicación cuando se produzcan reacciones de agresión y desconsideración.

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